Quién Soy

Soy María López Romero, y soy sombrerera.

No siempre supe que este sería mi oficio, pero el día que lo descubrí lo entendí enseguida. Fue casi por casualidad, ayudando a una amiga en su sombrerería en Los Ángeles. Allí tuve el primer contacto con este mundo, y allí mismo supe que quería quedarme.

Con los años volví a Cataluña, cerca de mi familia y de mi hijo, y me incorporé a la Sombrerería Arxer. Desde entonces, he buscado aprender de las mejores manos. Después de mucho insistir, logré formarme en Fernández y Roche, una de las fábricas de sombreros más reconocidas de Europa, en Salteras (Sevilla), donde conocí a fondo los materiales, las técnicas y los procesos que dan vida a una pieza bien hecha. Más adelante continué en la Sombrerería Maquedano, también en Sevilla, especializándome tanto en la atención al público como en la venta y la reparación. Allí trabajé cuatro años y crecí mucho, tanto a nivel técnico como personal. El oficio, cuando te entregas, siempre te devuelve más de lo que das.

A día de hoy puedo decir que conozco el producto con el que trabajo, que lo respeto y que me apasiona. Sé reconocer un buen tejido, una buena forma, una buena estructura. Pero también sé mirar. Cuando alguien entra por la puerta, no pienso en venderle un sombrero: pienso en encontrar aquel que realmente le sienta bien. Porque no se trata solo de gusto, sino de proporción, de carácter, de presencia. Y eso no se puede improvisar. Es una cuestión de oficio.

Abrir mi propio espacio es, para mí, una manera de devolver todo lo aprendido. De crear un lugar donde el sombrero sea una pieza viva, cercana, digna. De reivindicar el cuidado, el tiempo y la escucha. Y de hacerlo accesible, sin imponer estilos, sin crear distancias.

Esta soy yo. Esta es mi manera de hacer. Y este es mi lugar.